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viernes 4 de marzo de 2011

Tema 13: Los Maestros de Sabiduría, Compasión y Paz

--AQUÍ unos puntos deberían darse además de lo que ya se ha dicho en este muy importante tema, puesto que el ideal a lo que todos los verdaderos aspirantes a una vida santa deberían ver no puede ser demasiado enfatizada. Por lo que ya se ha dicho no es difícil comprender que ciertos hombres deben haber avanzado más lejos que otros hacia la realización de su divina naturaleza interior---una realización a la que toda la raza humana está gradualmente moviéndose en su evolución. Entre los más avanzados unos pocos han sobrepasado aún a los mejores, más inteligentes hombres quienes se mueven en la sociedad común y corriente. Estos son el florecimiento de su época. Ellos son conocidos como Salvadores, Maestros-Mundiales, Sabios, y particularmente para teósofos como Mahâtmas, Iniciados, o Maestros de Sabiduría. La historia registra a tales Súper hombres desarrollados espiritualmente bajo los nombres de Gautama el Buddha, Jesús llamado Cristo, Pitágoras, Krishna, Lao-Tse, y muchos otros. Ellos pertenecieron a una Asociación o Hermandad que ha existido desde tiempo inmemorial, y el cual todavía es tan activo como nunca. En intervalos esta Hermandad envía un Mensajero para volver a despertar el conocimiento de esta Sabiduría Antigua acerca del Hombre y la Naturaleza.

--HELENA P. BLAVATSKY fue uno de estos Mensajeros, preparada por el estudio y la disciplina para decirle al mundo de occidente un poco acerca de esa Sublime Orden y la preparación necesaria para entrar en ella. En su Voz del Silencio ella describe el empinado y espinoso camino a esa paz y sabiduría donde un gran premio se encuentra—el poder para ayudar y servir a la humanidad. El secreto para el éxito en el verdadero ocultismo es: “vivir para beneficiar a la humanidad es el primer paso. Practicar las seis gloriosas virtudes es la segunda. . .”Así se estará en completo acuerdo con todo lo que vive; tener amor para todos los hombres como si ellos fueran sus hermanos-educandos, discípulos de un Maestro, hijos de una misma dulce madre”.

--LOS MAESTROS quienes establecieron la Sociedad Teosófica toman poca parte en la administración de sus asuntos externos, y en ningún sentido ejercitan el control sobre los miembros de la Sociedad.

--LA AFIRMACIÓN de que tal asociación de Guardianes de la Raza existe, desconocido excepto para unos pocos, es obviamente una muy atrevida; aunque es verdad, y ¿por qué debería de sorprender cuando nos damos cuenta lo que Evolución de hecho implica?, ¿por qué nosotros hombres ordinarios deberíamos ser lo más elevado que la Naturaleza ha podido producir? Ella ha tenido millones de años para hacer mejor, y aún entre pueblos conocidos e individuos es obvio que hay enormes diferencias. Compare un aborigen con un Ateniense del mejor periodo o un primitivo Pigmeo con un Einstein. El Maestro elevado es la rara eflorescencia de la raza, un desarrollo forzado; pero un tipo que será tan normal en el futuro como el hombre promedio decente de hoy día.

--LOS MAESTROS son los administradores y guardianes del conocimiento sagrado y para estar en condiciones de preservarlo no pueden libremente actuar con el mundo, sino que tienen que vivir en reclusión. Su trabajo siendo en buena parte en planos internos de pensamiento y acción, no habría ninguna ventaja, pero muchas desventajas, en publicidad; ellos serían entorpecidos en cada punto de su trabajo. Ellos no tienen ningún deseo de probar su existencia a un mundo escéptico.

--PERO el SENDERO a la sabiduría se abre para aquéllos quienes aman la humanidad y sacrifican sus deseos personales, quienes lo buscan por el motivo puro de ayudar a sus hermanos; ellos conocen la contraseña; ellos saben cómo dar el verdadero toque. Los Grandes Maestros siempre están buscando a aquéllos en quienes ven un rayo de la Luz de Cristo o el Esplendor Buddhi, ¡y tales los conocerán a su debido tiempo!; qué tan pronto depende enteramente de ellos mismos. El recibimiento de Luz depende en la sinceridad del deseo para pasar sus beneficios a otros.

--**ALGUNAS PERSONAS bien intencionadas dicen que no requerimos ayudantes o maestros del exterior, porque la iluminación viene del interior. La Luz en efecto está en el interior, pero ¿la hemos encontrado? ¿Por qué hemos de negar un guía al Sendero que deseamos pisar?

--DE ACUERDO con Teosofía, el verdadero maestro (guru en sánscrito) no es un profesor con conocimientos quien vierte vastas masas de información en la mente—un libro bien escrito puede hacer eso; sino que Él es un modificador, o literalmente un guía que apunta el camino. Nosotros mismos tenemos que caminarlo, nosotros tenemos que hacer nuestro propio trabajo. Pero aún en los asuntos ordinarios de la vida las personas sin experiencia necesitan ayuda antes de que pueden sostenerse por sí solos.¡Qué tanto más en una empresa que va a poner a prueba al máximo la determinación, el valor y la fuerza moral de uno mismo! Está bien repudiar cualquier sistema que promete un camino fácil; pero ésa no es razón para repudiar el consejo de aquéllos quienes han viajado antes, quienes han pasado hacia adelante a través de esa estrecha puerta y hacia el angosto camino que lo guía a la vida. Ellos conocen las dificultades en el sendero, y el tiempo correcto para brindar ayuda.

--¿ES POSIBLE contactarse con los Maestros de Sabiduría? Sí, si las condiciones están presentes. La primera condición—insuperable para muchísimos es el motivo. ¿Es curiosidad, aunque laudable desde el punto de vista ordinario, o es el sincero deseo por elevarse uno mismo y al mundo espiritualmente, a pesar de cualquier vehemente deseo egoísta por gratificación personal? Es el deseo por ayudar a otros más grande que el deseo por recibir ayuda? Estos son los motivos esenciales, se nos ha dicho, lo que atraería la ayuda de aquéllos más avanzados en el Sendero porque Ellos están siempre buscando reclutas en la armada de trabajadores impersonales y dedicados al bienestar humano. Llegue a ser como Ellos y Ellos naturalmente lo reconocerán.

--UNA REFERENCIA importante acerca de esto aparece en una carta de uno de los Maestros quienes establecieron la Sociedad Teosófica:

". . . el pensamiento corre más veloz que el fluido eléctrico, y tu pensamiento me encontrará si es proyectado por un impulso puro, como el mío encontrará. . . tu mente. . .
Como la luz en el sombrío valle visto por el montañero desde su cima, cada brillante pensamiento en tu mente, mi Hermano, brillará y atraerá la atención de tu amigo y corresponsal distante. Si por lo tanto descubrimos nuestras naturales afinidades en el mundo-de Sombras-tu mundo y el nuestro fuera de los límites– y es nuestra ley acercarse a cada uno aunque haya más que una muy débil luz tenue de la verdadera luz “Tathâgata” la luz dentro de él – entonces qué más fácil para ti atraernos a nosotros".
--Libro Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett
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**Comentario del traductor:

Aquí me encuentro pensando este punto y trataré de dar mi punto de vista.
Es válido porque éste es un blog.

Me parece que la única manera de llegar a la verdad es con el cumplimiento de nuestro DEBER.
No nos podemos escapar de nuestra vida diaria cotidiana, ahí en cada uno de nuestros actos están las pruebas para crecer y ver nuestra calidad moral y espiritual.
Ese vivir diario nos va formando carácter para cada día enfrentar nuevos y más grandes retos.

Una organización o un maestro exterior (lo entiendo como un miembro de calidad moral y espiritual en una organización) puede ayudarnos en un momento dado a crecer espiritualmente, a pensar en los demás y brindarnos los fundamentos de nuestra HERMANDAD o sea que somos UNO.

Pero somos nosotros los responsables por nuestros pensamientos y actos, por lo tanto creo que no debemos seguir a ninguna organización, ni a nadie a ciegas: antes que nada debemos estar siempre conscientes de que somos seres divinos, valiosos, con capacidad para ESCOGER pensar y hacer el bien y los Maestros-Mahâtmas es en lo que se fijan, no se les pasa un ser humano cuyo motivo y acción en la vida es el bien para el hermano-vecino, esté o no en una organización, siga o no a un maestro exterior.

“La iluminación viene del interior”.
La palabra iluminación me llama la atención. . . hoy día siento que se usa a la ligera y no creo que alguna organización con sus guías puedan llevarnos a lograrlo. Es trabajo nuestro y cumpliendo con nuestro DEBER y ESTUDIANDO para bien de los demás con un sincero motivo de servicio, los Mahâtmas son los que saben si estamos listos y Ellos nos ayudan a abrir nuestro Corazón a la iluminación en esta vida o en alguna otra vida más adelante.
¿Podemos llegar a la iluminación sin la ayuda de nuestros Hermanos Mayores-Los Mahâtmas?
No, creo.

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Gracias por su atención.


Gracias. Pronto continuamos con tema 14: Teosofía y Mitología