"Nada nos puede suceder que desde en un principio nosotros no lo hayamos engendrado"

.La segunda de las aflicciones que aquejan a la humanidad, son procesos de purificación; y para los hombres en nuestro imperfecto estado de evolución, en muchas instancias son una bendición.Curan el egoísmo y enseñan  paciencia.Traen en su secuela, el hincapié a  la mente acerca de la belleza de la vida; en la necesidad de vivir bien. Al ser humano lo hace bondadoso y comprensivo.
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